Ariel Arau: «El arte chatarra es un arte popular»

¿Se pueden combinar el arte, la reutilización y el trabajo? Por supuesto que sí. Eso nos demuestra Ariel Pablo Arau, creador de esculturas con diferentes estilos, estéticas y técnicas reciclando chatarra.

«Soy artista de la chatarra desde hace más de 20 año; y empecé con las primeras obras como si fueran un experimento», cuenta Ariel. «Parece raro pero el arte chatarra es un arte popular porque en general lo practican todos los herreros. A cualquiera que puedas preguntarle sobre esto te va a mostrar algún adorno, alguna pieza, algún animalito o alguna figura hecho por él mismo», afirma el artista.

Sus creaciones pueden concretarse también a partir de la colaboración de los vecinos del barrio que le acercan diferentes elementos y artefactos de metal que ya no funcionan, pero que él puede reutilizar. Ariel se nutre de fierros, cacharros, chapas, cocinas viejas, barriles, entre otros elementos que la gente descarta. Es decir, lo que para algunas personas es innecesario, para otras pueden ser un material de trabajo, su materia prima. La técnica consiste básicamente en darle vida al descarte, y a partir de eso ir armando un rompecabezas que se plasmará en una idea determinada. «Es loco porque de una pieza que está tirada o que se encuentra en la calle puede surgir una figura, y al mismo tiempo, mientras uno está creando, estamos reciclando y estamos aportando al cuidado del medio ambiente y la limpieza del barrio», narra Ariel.

Muchas de las obras son mostradas en su página de Facebook acompañadas de frases o conceptos que van teniendo diferentes repercusiones. Una de sus obras puntualmente referida al arte callejero, «un muñequito que estaba haciendo malabares, muy simpático, – narra Ariel – tuvo gran repercusión. Esa foto fue compartida más de 6.700 veces y me empezaron a mandar mensajes de distintos lugares, particularmente de Latinoamérica, ¡y alguno hasta de Nigeria!. Muchas personas se contactaron para pedirme figuras y otras para felicitarme por lo que hago. Tengo muchos seguidores en Venezuela, Perú, México y Brasil. Todas esas son cosas lindas que te llenan el alma, y que te dan fuerzas para seguir adelante, porque para esto no hay un mercado, salvo plantarse como artesano en algún lugar y crearlo».



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